
Sharapova brilló en su segundo partido, en todos los sentidos, por su buen juego y por su espectacular modelito.
La tenista no se siente a gusto sobre la pistas de Roland Garros, quizás por eso se vistió de fiesta con un escotado y vaporoso vestido azul para lucir su silueta.
Pese a ganar sin ningún problema en la pista Suzanne Lenglen, la segunda más importante en Roland Garros, Maria Sharapova fue tremendamente sincera. “Me siento como una vaca sobre hielo”, dijo refiriéndose a sus problemas para jugar sobre tierra batida.

Pero en realidad no tuvo ni el más mínimo problema para avanzar a la tercera ronda del Abierto de Francia.
La rusa, vestida con un traje azul noche, con profundo escote y faldita de tul, parecía más preparada para salir a una pista de baile de una discoteca de moda que a jugarse su pase a la siguiente fase contra la veterana estadounidense Jill Craybas.
Ganó prácticamente sin despeinarse por un contundente 6-2 y 6-1 en esa pista que tan poco le gusta. “No juego sobre tierra batida en los otros diez meses del año”, dijo la número dos del mundo e insistió en que esa superficie “no es natural para mí”.

La rusa, que hasta ahora nunca ha superado los cuartos de final en sus cuatro visitas anteriores a la capital francesa, también se sintió afectada por las molestias de hombro. “Lo sentí a veces durante el partido, pero traté de no pensar mucho en eso”, comentó. Sharapova, quien lideraba el ránking femenino antes de caer al segundo puesto debido a sus lesiones, se enfrentará en tercera ronda a a su compatriota Alla Kudryavtseva.
También se calificó para la tercera ronda Venus Williams, que parece dispuesta a que se hable mucho y bien de ella en este Roland Garros.

Fuente: El semanal digital


